miércoles, 20 de julio de 2016

Ensaladilla rusa tradicional




Ensaladilla rusa tradicional, donde las haya aunque... buscando en su historia, tradicional puede ser cualquier cosa ¡carne de venado he leído que llevaba en sus comienzos! Y yo que pienso que más española no puede ser, pero en Rusia la elaboran actualmente, dicen, con ¿mandarina?… Pues parece que sí que está abierta a muchas posibilidades y que todas tienen que tener su aquél pero yo voy a presentar la de toda la vida, de por aquí y luego vosotros le añadís lo que se venga más a vuestro paladar.

Y aunque tan casera que tiene mil posibilidades, pero a la vez es muy básica, me he decidido ha publicarla en homenaje a unos grandes del aceite y más de la mayonesa que este fin de semana sufrieron uno de esos reveses que hay que levantarlo como sea porque va en juego el trabajo de muchas familias y que para ello habrá que poner moral, sueños, trabajo (mucho) y futuro. ¡Ánimo Ybarra!

Teníamos un bote de sus fantásticas mayonesas y ese es el ingrediente principal de la ensaladilla rusa. Así que… ¡a la cocina!

La ensaladilla rusa es muuuyyy apetecible fresquita en verano y, leyendo por internet me he enterado que la inventó un cocinero ruso en Francia y que la llamaron rusa porque tenía que estar fría para su degustación y porque la mayonesa, tan blanca, era la nieve sobre los productos de la tierra. Aún así no se me ocurre un país donde sea más popular que el nuestro y es que está tan rica que ¿quién no ha probado miles como aperitivo cuando sale a comer? En fin, vamos a ello que esta receta es cortita…

Ingredientes muy muy básicos:

Pues la elaboración es sencilla pero requiere preparar los ingredientes así:

- cocemos las patatas unos 20 minutos después de hervir. Pinchamos con un tenedor para comprobar que están blanditas. Se requiere una textura que sea melosita pero sin llegar a puré y evitando las partes crudas o duras.

- cocemos los huevos unos 12 minutos después de hervir para que estén duros.

- pelamos y picamos las zanahorias y las ponemos a cocer junto a los guisantes hasta que estén blanditas.

Pues ya está, a preparar nuestro plato. Lo primero cortamos las patatas en daditos pequeños y la echamos en una fuente.



Picamos los huevos y los añadimos.


Picamos las zanahorias y las añadimos junto a los guisantes escurridos.


Luego le añadimos las dos latas de atún escurrido de aceite y desmigado previamente.


Queda embadurnar en mayonesa y decorar. Respecto a este punto, en verano hay mayonesas de "bote" muy buenas que nos evitarán, si están en su fecha de consumo, cualquier duda respecto a posibles intoxicaciones.  Si la vas a comer al momento, compruebas la frescura del huevo y ¡te sale exquisita! mejor que mejor. Si no, pues Ybarra es una buena alternativa y segura.

Es importante decorar porque muchas veces eso marca la diferencia. Los pimientos morrones o del piquillo cortados en tiras, a mi me gusta desmigar una yema de huevo duro… y luego como dijimos al principio jugar con los ingredientes aunque, aquí la tradicional ¡vuela! 

Bon apetit!





sábado, 7 de mayo de 2016

Torrijas con helado de vainilla


Entre una cosa y otra este año no me dio lugar y no preparé mis tradicionales torrijas en Semana Santa. Por una parte la falta de tiempo, por otra no tentar a los diabéticos de la familia… pero cuando pasó la Pascua hubo quién las reclamó. Ya no me apetecía hacer unas torrijas de las de toda la vida y pensé en darles una vuelta, preparar algo nuevo, así que enseguida surgió la idea del helado de vainilla y más con la calor que ha caído estos días atrás.

Me puse a investigar y entre mis libros encontré el de "Pesadilla en la cocina" de Chicote que recomiendo 100% por sus exquisitas recetas y las que no haces como tal inspiran para otras. Genial el libro ya digo. En este caso, a sus torrijas con helado no podía ponerles ningún pero. Algo he añadido pero la receta es suya y hay que reconocer el mérito porque ¡que merienda! No dudéis que vale la pena. Luego he visto por las redes que no soy la única que las recomienda así que me animo a enseñar mi versión desde la más absoluta humildad de quien imita a los maestros.

Ahí van ¿tenéis todo en la despensa?

Manos a la masa que la elaboración no puede ser más fácil. Ponemos a calentar la leche con el azúcar, la canela, un chorrito de esencia de vainilla y las pieles de naranja y lima que le darán ese sabor cítrico.


Dejamos que hierva y una vez que lo haga apartamos del fuego y dejamos atemperar. 
Toca freír las torrijas. Esto es una cadena de producción en serie o a mi me lo parece. Yo preparo dos fuentes una con el preparado de leche, otra con huevo batido y el aceite caliente en el fogón. Pasamos la torrija primero por la leche sin dejar que se desmigue mucho que luego es ingobernable. Un vuelta y vuelta. 

Lo mismo por el huevo.


Y ¡a freírlas!


¿Y el brandy? Pues es el secreto que te cuenta el libro. Preparamos un sirope hirviendo unos minutos el agua, el azúcar moreno y el brandy.

Y ¡ya está! Toca emplatar el helado la torrija con un chorrito del sirope por encima. En serio ¡deliciosas!







lunes, 4 de abril de 2016

Macarrones con pesto rojo y verduritas



Aunque en casa preparamos la pasta de mil formas diferentes, teníamos este fin de semana ganas de probar algo nuevo, de experimentar un poquito entre fogones, a ver que salía… así que buscando entre revistas salió un pesto rojo y ¡bingo! Allí estaba el reto.

El paso siguiente fue buscar en la red a ver qué me encontraba y así pude saber que es una receta tradicional de Sicilia y el sur de Italia mientras que el pesto verde tradicional es una receta cuya procedencia y tradición nos lleva a Génova. Mientras el segundo está compuesto de piñones, albahaca y ajo, el ingrediente principal de nuestro pesto rojo es el tomate que se combina también con los piñones y la albahaca, aunque hay variantes que lo preparan con almendras tostadas y otros ingredientes. Oye, y me resultó curioso que la palabra pesto significa machacar ya que tradicionalmente estas salsas se hacían con un mortero.

Por otra parte, al ser una salsa tradicional hay muchas variantes y maneras de prepararlo. La que yo recojo aquí, bastante sencilla, salió buenísima así que merece la pena repetirla. 

Además, y como sugerencia de la revista, combinamos este pesto con unas verduritas salteadas y el resultado fue espectacular, un plato que además de exquisito da un colorido muy primaveral a la mesa. Así que repetiremos seguro.

Ahí van los ingredientes:

Lo primero que haremos es hidratar nuestros tomates secos, metiéndolos durante unos diez minutos en agua.


Mientras se hidratan tostamos un poco los piñones salteándolos en una sartén. Es hora de preparar el pesto y, aunque la receta original majaba todos los ingredientes, nosotros podemos usar una batidora o un procesador de alimentos. Yo usé mi thermomix. Ponemos en el vaso los tomates, los piñones, unas hojitas de albahaca y un diente de ajo al que le hemos quitado el corazón para que no repita después. Molemos unos minutos y cuando esté todo triturado le vamos echando aceite poco a poco mientras batimos hasta crear una salsa con una textura parecida a la salsa romesco…


Cuando tengamos la consistencia deseada sacamos la salsa, la mezclamos con cuatro cucharadas de queso parmesano y reservamos.


Cortamos el calabacín y la berenjena y la salteamos con un poco de aceite de oliva virgen extra (AOVE). Cortamos los tomatitos cereza por la mitad e incorporamos en la sartén. Salteamos unos 10 minutos.



Mientras, vamos cociendo los macarrones siguiendo las indicaciones del fabricante y cuando estén cocidos, los escurrimos y montamos el plato uniendo nuestros tres elementos: los macarrones, el salteado de verduritas y el pesto rojo.Es deseable servir junto a un cuenco de queso parmesano rallado para que cada comensal se sirva lo que desee.

Lo dicho, un bocado espectacular para esta receta tradicional que hemos importado directamente de Italia ¿Os animáis?